Martes,
25 de marzo de 1980
Tras la primera noche matagalpina junto a
los ataúdes apilados en el portal de la familia Largaespada, llegó un nuevo día
y con él el probable viaje definitivo a los confines de la civilización,
previsto para la una y media de la tarde. Por la mañana abrimos una cuenta
corriente en el Banco Nacional que cuidara de nuestros ahorros de córdobas, que
no de dólares. Por la tarde, llegó la hora prevista y los autobuses estaban
preparados, pero... faltaban los chóferes No hubo forma de encontrarlos por
parte alguna. Se dio cuenta a la policía sandinista de Matagalpa, los cuales
hicieron infructuosa su búsqueda. Llegó la noche segunda y en casa de la
familia Largaespada, Toñi, como buena sevillana, nos animó la velada con bailes
de su tierra, aunque a alguno, no sé si entendido en la materia, su exhibición le
resultó floja. Estuvimos los mismos de la noche anterior, excepto Ernesto, el
canario.
Miércoles,
26 de marzo de 1980
Tras la noche segunda, transcurrió el día
tercero íntegro. A la desaparición de los chóferes se añade la psicosis de
inestabilidad y peligro, por los rumores y bulos sobre las causas de la
desaparición: que si los detuvo la propia Policía Sandinista; que si los
secuestró la contra; que si ésta tenía apoyos de infiltrados en el grupo; que
si los habían matado; que si esto, lo otro y lo de más allá. El propio
embajador en persona acude a Matagalpa a darnos una dosis de moral que no
necesitábamos pese a asegurársenos que íbamos a estar perdidos entre las
montañas. Preparativos de cazuelas y demás cacharros a utilizar en la montaña si
se hicieron, pero ¿para qué?
Fuimos después en Matagalpa al cine Perla
a ver "Un día de furia animal”; una película buena, pero muy cortada.
Seguimos durmiendo en casa de la familia
Largaespada; si bien hoy hemos venido pocos: Matilde, Encarna, Paco el
zamorano; Pepe el gallego, Cesáreo, Jordi, Paco y yo (la mitad).
Hermano Isidro:cómo envídio el diario que hiciste. Yo apenas recordaba tantas vivencias como tu cuentas. Los dias de "secuestro" en Matagalpa yo recuerdo haber ido a un concierto de Luis E. Mejia Godoy y compré su vinilo. Algunas de sus canciones las pusimos en el encuentro de Valencia. En la familia Largaespada opté por dormir dentro del ataud ya que me daba mas seguridad que dormir en el suelo a merced de los bichos. Creo que Matilde tambien lo hizo. Se lo tengo que preguntar cuando la llame.Tampoco recuerdo ir de compras por la ciuda para hacernos un pequeño menaje de cocina. En el primer destino comiamos con la familia ; en el segundo nos dejó nuestra vecina un cazo y una sarten. Con el cazo igual cocinabamos la sopa, que lo llevavamos a la ducha para usarlo como alcachofa. En la sarten preparabamo los conejos que Cesar cazaba ( el padre de un brigadista le dejó una escopeta) y los pollos congelados que comprabamos cuando ibamos a la ciuda asi como gachas de harina.Esta vecina nos daba, ya cocinados, las iguanas que Cesar cazaba oponiendoles trampas mientras nos ibamos al trabajo. Estabamos en epoca de supervivencia. Gracias por hacerme recordar. Un besote y arriba el mirandes. Encarna
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